“Tercera Vía” para Colombia (Primera parte) Tema: Ideas políticas Tipo artículo: Artículo de Revista Fecha: 2007-06-12 Autor: Hans Blumenthal
¿Qué es la “Tercera Vía”?
El término imperante de “Tercera Vía” es un concepto socialdemócrata, desarrollado hace más de una década por académicos como Anthony Giddens, de la London School of Economics, y que más tarde sería propagado por políticos como Tony Blair (New Labour), Bill Clinton (New Democracy) y otros en Europa. Se trata de una revisión innovadora de la socialdemocracia tradicional, que integra concepciones del liberalismo moderno. Este concepto se ha convertido hoy, en casi todos los países europeos con partidos socialdemócratas en el poder, en directriz del ejercicio del gobierno.
El revisionismo de la “Tercera Vía” buscaba, en primer lugar, salvar al Estado de bienestar, de manera que este, desde las políticas de gobierno, lograra dar respuesta a las acentuadas condiciones de competencia en el mundo globalizado, así como a los abusos y errores no financiables de la ampliación del Estado de bienestar, y a los cambios en la pirámide poblacional producidos por el aumento de la población de mayor edad, en tiempos de menor recaudo para la financiación estatal.
“Terceras vías” han existido en la historia del socialismo europeo: en el período entre las dos guerras mundiales, los austromarxistas buscaban en ella la formulación de una orientación situada entre el socialismo democrático y el comunismo; en la “Primavera de Praga”, los comunistas reformadores determinaban su concepto de economía de mercado sin propiedad privada como “Tercera Vía”.
La nueva teoría de la “Tercera Vía” ha formulado una superestructura teórica para un cambio predecesor en el ejercicio del gobierno por parte de los partidos socialdemócratas europeos: esta otorga al mercado una significación sustancialmente más importante en relación con las tradiciones socialdemócratas, pero –a diferencia de las posiciones neoliberales o libertarias– sin darle el carácter de suprema instancia política directora, que conserva aún el Estado.
Los puntos fundamentales del revisionismo social-democrático de la “Tercera Vía” son, entre otros, los siguientes:
La globalización ha generado nuevas economías, caracterizadas por el aumento de empleos altamente cualificados y remunerados, por un lado, y por empleos poco cualificados y con bajos sueldos en el extremo inferior del mercado laboral. La antigua política del direccionamiento macroeconómico a través de la demanda (Keynes) había perdido efectividad y fue sustituida por una moderna mezcla ‘izquierdista’ de política de oferta y demanda. La presión sobre los costos laborales y el cambio en la pirámide etaria provocaron la necesidad de reestructuración del Estado de bienestar hacia soluciones menos costosas y más efectivas; estas soluciones habrían de servir, ante todo, a la recalificación de la fuerza laboral, para posibilitar su inclusión en el mercado, pero también hacia la atención estatal de la población más necesitada.
Para la “Tercera Vía”, un punto central de la política social del siglo XXI es el perfeccionamiento del sistema educativo. Se trata, ante todo, de la oferta sistemática de una segunda oportunidad, es decir, de ofertas de capacitación nueva o periódica según el requerimiento individual, para dar en lo posible a todo desempleado una oportunidad de reinicio laboral. La transferencia de recursos tradicional del Estado de bienestar welfare ha de ser remplazada progresivamente por workfare, o sea la promoción de trabajo en vez de subsidios al desempleo.
Reformulación del Estado de bienestar
La reestructuración del Estado de bienestar ha sido respaldada por la exigencia de cambio en la comprensión propia del papel del ciudadano (new citizenship): los ciudadanos han de tomar un papel más activo y con mayor responsabilidad propia.
Por consiguiente, el Estado de bienestar igualmente ha de cambiar su forma de gobierno (new government). Si bien este, según el concepto de la “Tercera Vía”, no ha sido eximido de la total responsabilidad por las consecuencias de los hechos económicos o sociales, sí debe cambiar sus formas de actuar. La acción jerárquica de poder ha de ser superada por una forma de acción estatal horizontal y descentralizada, por moderación, y nuevas formas de cooperación entre lo público y lo privado. El término clave es el del “Estado activador”, el cual presta ayuda a quien se ayuda a sí mismo (subsidiaridad).
En general se aspira a lograr una nueva división del trabajo entre Estado y Sociedad, con una mayor autoregulación política por parte de la segunda. En efecto el Gobierno moderno, según la “Tercera Vía”, no implica la privatización de la responsabilidad política por parte del Estado, en pos de una sociedad justa. La división de la responsabilidad entre los actores tanto estatales como colectivos es definida de manera pragmática, dependiendo de las características del problema y del método de actuación y participación estatal.
A la “Tercera Vía” le interesa civilizar las consecuencias del mercado, del capitalismo, no su superación. Evitar la pobreza, la exclusión social, societaria y económica de personas de la nueva sociedad mundial globalizada, y el pleno empleo en condiciones cambiantes, siguen siendo los objetivos prioritarios del accionar socialdemócrata, y también de la “Tercera Vía”. Tan sólo esto la diferencia sustancialmente del neoliberalismo, el cual celebra la privación radical del poder dado a la política a favor de la economía, como progreso de la racionalidad del comercio mundial.
La “Tercera Vía” propaga un enfoque progresista que relaciona una política de oferta y demanda para la promoción de inversiones, empleo pleno y crecimiento económico, con prioridad en una política antiinflacionaria a través de una rigurosa disciplina fiscal, índices de impuestos no muy altos, promoción de inversión y consumo, inversiones públicas e incentivos para el desarrollo de programas de educación, formación y capacitación. Los instrumentos para alcanzar los objetivos son la flexibilización limitada del mercado laboral, con el fin de aumentar las posibilidades de empleo a los desempleados, así como formas modernas de regulación política, sistemas de negociación o alianzas de cooperación entre el ejecutivo,trabajadores y empleadores.
En la próxima edición de la Revista del Buen Gobierno, los capítulos “¿Y Colombia?” y “‘Tercera Vía’ en Colombia”.
*Director Fescol (Fundación Friedrich Ebert en Colombia)
Publicación:Revista del Buen Gobierno #004
Página inicial: 32, Página Final: 34
Archivo: RBG4 P32a34.pdf

Escribe un comentario